V Concurso de fotografia Cisco de Picón – Junio 2025
Obra finalista (10 seleccionadas).

El arte y el descubrimiento de la realidad
La física nos enseña que la materia está hecha de vacío.
Los átomos que nos componen —y que componen todo lo que vemos— son diminutos núcleos rodeados de enormes espacios, en proporciones casi inimaginables.
Ya hace 2.500 años, Demócrito sostenía que estos átomos, indivisibles y en constante movimiento, construyen el mundo tal como lo percibimos. La materia es en gran parte vacío y, sin embargo, la experimentamos como llena, compacta, estable.
¿Cómo es posible?
Son nuestros sentidos —y sobre todo nuestro cerebro— los que crean continuidad allí donde la física nos dice que hay espacio.
La percepción no es una fotografía neutra de la realidad: es una traducción, una simplificación, una elección.
Ante esto, surge inevitablemente una pregunta:
¿Vemos todos lo mismo?
Lo dudo. Cada persona mira el mundo con instrumentos ligeramente distintos: ojos con sensibilidades diferentes, experiencias acumuladas, recuerdos, expectativas, heridas. La realidad nunca es objetiva: está constantemente filtrada por nuestra manera de ser.
Para algunos, el espacio entre los átomos resulta más evidente: blanco sobre blanco se vuelve indistinguible. El gato —como en la fotografía— puede desaparecer en la pared, disolverse en un todo uniforme.
Para otros, en cambio, destacan los vínculos sutiles entre los átomos: el contorno del gato emerge y el mundo vuelve a recomponerse.
Y entonces surge una pregunta radical:
Si yo no lo veo, ¿existe el gato?
¿Qué significa “existir” si nuestra mirada puede volver visible o invisible aquello que tenemos delante?
Tal vez solo el arte pueda responder.
El arte no nos pide elegir una única verdad: nos muestra que existen muchas.
Cada observador ve la suya, y todas son auténticas.
Vivimos en un espacio de infinitas posibilidades perceptivas, un universo de dimensiones superpuestas que se abren únicamente a quienes tienen los ojos —y la disposición interior— para verlas.
La fotografía del gato blanco sobre fondo blanco se convierte así en un pequeño experimento filosófico:
no nos muestra solo un animal, sino tambien la sensibilidad de nuestra percepción.
Nos recuerda que ver nunca es un acto pasivo: es un acto creativo, interpretativo, personal.
El mundo no es lo que es. Es lo que logramos ver.
Y el arte, quizá, sea precisamente esto: la posibilidad de vislumbrar lo que se escapa a los sentidos, la capacidad de dar forma al vacío, la libertad de descubrir realidades que existen, ante todo, dentro de nosotros.
Si me ves, existo. Versión en español para descarcar [pdf]
If you see me, I exist. English version to download [pdf]
Se mi vedi, io esisto. Versione in italiano da scaricare [pdf]